martes, 28 de abril de 2009




Vigo, 28 de abril 2.009

A Doménica Tabares Rguez.

ECUADOR


Querida Doménica:


Me llega una carta diciendo que mi pequeña aportación ya no recae en ti sino en un niño con cara de pillo que se llama Diego y que como tú tiene dos hermanos. Bueno, he de hacer caso a la organización, pero nunca dejarte, aunque se desplace la causa del apadrinaje. Quiero que esta carta llegue a ti, y pues ya eres una señorita, te relato como fue todo.

Después de apuntarme a colaborar en la causa, unos meses más tarde me llegó por correo una foto de una niña preciosa. Al dorso, a lápiz, se podía leer: Antonieta Tabares Rodríguez. Y números. Y la dirección de la ONG Los corazones d220098. Le puse un marco y siempre estuviste con los míos. Y te escribí varias veces. Años después, recibo otra foto tuya actualizada y corregido los números: 03.11.92. Cumples este año en dicho día 17 años. Y no sé nada de ti.

Creo haberte escrito sobre la naturaleza del apadrinaje que no depende tanto, aunque lo haya motivado una cuota de atención directa, de una ayuda monetaria cuanto de una aceptación interior mutua. Entonces no eras consciente para aceptarme, pero lo eres ahora para confirmar que nuestra relación no ha acabado, por el contrario, que empieza ahora. Para que esto se confirme es bien conocer nuestras direcciones y libremente poder seguir el trato epistolar. Eso haré al final de la carta.

Con gran esfuerzo aprendiste a escribir. Ahora seguro que lo harás mejor. A mi no me importa que tengas faltas gramaticales, sino tú: qué haces, si trabajas, si has emigrado, cómo os defendéis familiarmente y cuales son tus gustos y deseos, es decir, tu vida personal. Una ONG no puede concretarse simplemente en una economía, sino que a través de esta prestación la relación siga existiendo hasta que uno de los dos falte, y aun así, siempre esta la oración como vinculo de comunión afectiva.

Aunque esta carta va dirigida a la ONG para que trate de dártela y leértela si es preciso, luego hemos de valernos por nosotros mismos en la conversación epistolar. Se trata de simplificar el enorme trabajo que tiene la ONG.


Te prometo ponerte al día de todo lo que te interesa, pero antes he de recibir de ti una contestación afirmativa a lo que te propongo. Aunque sea por curiosidad, a ser posible con la carta, una foto tuya que me ayude a situarme acorde con las circunstancias.

Hasta tu carta recibe un afectuoso cariño

Félix J. Eguía



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