T U Y
Félix J. Eguia
El Coro Clásico de Vigo había dejado la impronta de su finura coral en Braga. Le quedaba un mapa, aunque doméstico, muy apretado. Su periplo se agotó la víspera de jueves Santo. Y como un monje se retiró a su celda para vivir la Pascua en silencio. Recuerdo en mi época de fajín y esclavina que con la semana postpascual la vida cobraba un giro totalmente nuevo. Religioso, reavivando a Perosi, y profana, aprendiendo las nuevas melodías desde el cercano palco de música por las fiestas de San Telmo. Y esra fue la razón de la presencia del Coro Clásico de Vigo en el primer día del triduo de la festividad de su patrono. Y una vez más la interpretación del Coro con Litúrgica Suite de Eugene Butler produjo una atmósfera de saludable sentimiento religioso y deliciosa escucha. Este 17 de abril de 2.009 se me antoja un año de gloria para una coral que tiene como defecto cantar bien.
Félix J. Eguia

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