domingo, 19 de abril de 2009


LA MUSICA --. Félix Jaime Eguía Budiño


Si hay un arte que nace con uno es la música. Esta materia se presta a todas las variantes de la belleza y del arte. Duele ver a un pueblo sin pan, sin agua, pero ni siquiera en la miseria y en el hambre la música deja de estar presente. Es como el aire y atiende a todo lo que tiene vida, sea el árbol, sea el pájaro, sea el hombre. No voy a caer en la tentación de copiar una sola frase por bella que sea. No es mi intención en este blog presumir de nada sino de transmitir mis latidos por si fueren gratos a quien me visite. Ni una sola nota del pentagrama procura los mismos efectos entre mil personas, menos a escala universal. Creo que lo narro en el libro “Cita Otoñal” hablando del silencio en el Monasterio de Silos. Me refiero a la pregunta que me hicieron en el examen oral examinándome para entrar en La Escuela de Periodismo de si se oía el silencio. Llevado por la inercia de “causa y efecto” les dije que no. Años después en el rico silencio monástico me pareció que era un trueno y desde entonces. Y me acordé de Beethoven que a pesar de su sordera seguía oyendo la solemne orquesta del cosmos que luego elaboraba según su visión del mundo y de él mismo. Si hay memoria del ayer no es porque me lo recuerde una fecha sino una obra musical, clásica y popular. Música de mi tiempo que desconocía que pudiera ser tan importante cada vez que me hacía mayor. En cierto modo quiero convertir este blog en una especie de diario musical, donde a su vez resalte mi pasado no como una añoranza o con intento de recuperar lo que ha sido una realización acabada, sino como referente de mi modo de ser de hoy, placer en la memo ración y gratitud a tanta gente por regalarme momentos tan gratos. Como hombre la música tiene una concreción, me refiero sus preferencias y su limitación. De las personas lo que me interesa de verdad es el curso de la sangre de su corazón y el color del alma que tienen su reflejo en los ojos, en la mirada, en el rostro. Independientemente de lo expuesto, me ilusiona que al meterme en este espacio revista mis olvidos de una moderna vestimenta memorística que estoy seguro que me va a portar muchas cosas preciosas. Como todas las cosas que hago apasionadamente al tiempo que con el convencimiento de su mediocridad, que nadie busque cosas brillantes y se entretenga con mi diálogo si le agrada. La noche es un tiempo para amigarse con la poesía que pueda verter el autor.


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