jueves, 23 de abril de 2009


Querida ahijada:

Demasiado lejos los dos para ir cogidos de la mano y hablar. Yo como abuelo y tú como nieta. Aun en el supuesto de poder coger un avión, no lo haría. Y no por falta de afecto y curiosidad por verte, si no por una peligrosa pirueta a cuarenta metros de altura que me salvé de una letal caída gracias al ángel de la guarda Experiencia todavía latente en el pensamiento. Eso sí, si pudiera trataría de construir un puente entre España y Ecuador. Existe otro medio, pero los milagros no se repiten gratuitamente. Me refiero al milagro que Dios permitió a Moisés para liberarse del enemigo abriendo un pasillo entre las aguas.
Yo no creo en el azar. Para mí hay dos maneras de analizar los hechos consumados: una, mediante la cadena de causas y efectos por larga que sea esa cadena. Y dos, a través de la providencia. Esta última más veces que aquella.
Ya has cumplido trece años. Tu primera foto llegó a mí a través de una ONG de gran calado, Ayuda en Acción. Entonces tenías cuatro años. A todas las niñas se les llama guapas. Tú eres una monada. Como desconozco la diferencia del lenguaje que existe entre tu país y mi país, decir que eres una monada, aunque sus sinónimos no son muy precisos en el orden anímico o afectivo, significa para mí encanto, gracia, embrujo, con una particularidad que incita a besuquearte. Provoca tu foto una sonrisa que dura todavía después de nueve o diez años que es el tiempo en que te prohijé, que no tutelé o patrociné, verbos que no me gustan usar contigo.
En el supuesto de que toda España prohijase un niño de tu país, seguiría estando en deuda con vosotros. Te lo dije en mi primera carta a muy corta edad en la confianza de que la persona que te la leyera explicaría en términos más sencillos qué quería decir al decirte de que no has contraído ninguna dependencia conmigo, mucho menos una deuda, y, por supuesto, una gratitud condicionada. ¿Quién puede comprar tu afecto, tu querencia, el vínculo que implica la prohijación? Lo mismo pasa con los hijos. Quiero que lo tengas presente toda tu vida. Nos querremos más y mejor.
Tú y contigo Sudamérica no nos debéis nada. Nuestra colonización no ha sido la adecuada. Acostumbráis a llamar a España la madre patria. Y esto desde hace quinientos doce años. Sin duda la lengua castellana ha sido el mejor tesoro que haya podido legar los conquistadores a costa de una cicatearía de miras de tal magnitud que todavía perdura actualmente. Tan ricos en el lenguaje y tan pobres en economía es un contraste realmente extraño que no derive de una expoliación real y de una esclavitud de honda percusión histórica.
Hace poco la ONG, Ayuda en Acción, me ha enviado tu segunda foto y el contraste me recuerda la canción de” Niña a mujer” de Julio Iglesias. Y con la foto dos letras tuyas, mínimas, forzadas, casi ilegibles, preocupantes al constatar la lentitud progresiva en este aspecto, posiblemente por tu dedicación laboral para salir adelante familiarmente. No dejes nunca de esforzarte en cultivar la cultura en la medida que te sea posible, pues lo que por edad no implica aún cuestiones vitales, a partir de ya conviene fortalecer la mente para enfrentarte a la vida como mujer, que de niña ya sólo te quedan los rasgos genéticos.
Esta labor que está llevando a cabo “Ayuda en Acción” debería ser aplicada en tiempos de colonización por Francisco Pizarro y siguientes mandatarios hasta vuestra independencia en 1.809. Hay un hecho histórico que me pone la carne de gallina. Esta expresión significa perplejidad, extrañeza. Resulta que Huáscar y Aldrualpa imponen su fuerza. No se llevan bien y en esta lucha fratricida se impone Aldrualpa. Cuando llega Francisco de Pizarro, en una emboscada en Cajamarca es apresado. Y dice la historia: Después de recibir el bautismo cristiano fue ejecutado. En esta contradicción radica la historia colonizadora de España en América al no distinguir espada y la cruz, o al convertir la cruz en espada, en tanto os desnudaban de todo lo que era de vuestra propiedad hasta dejaros en la indigencia todavía no superada.
Mi aportación por mejorar tu calidad de vida es tan irrisoria, tan esquelética que sólo sirve si conmigo otros miles colaboran en la superación indigente del país. Es bueno que lo sepas como también es bueno que haya gente que quiera reparar un tiempo histórico para no ser recordado. Cinco siglos después de tan espectacular descubrimiento de ese continente merecería otra situación socio-económica más sólida, más estable, menos dependiente de una acción misionera que en el fondo subyace en estas ONGS vanguardistas.
Prohijar es más que tutelar. Va más allá de la pura filantropía para asumir como propio una íntima comunión anímica de manera que, en el supuesto – que lo será pronto – de tu independencia, los lazos de unión se perpetúen en el tiempo.
Desconozco el proceso puntual de Ayuda en Acción que no sea su preocupación por mejorar el nivel de vida de vuestra parte enseñándoos a cocer pan, a extraer de la tierra sus bienes ocultos, a reverdecer secanos, a ilustraros en la enseñanza. Lo que se conoce hace milenios por “primum vívere” (primeramente vivir) y luego “philosophare”, o lo que es igual, crecer por dentro, porque sin salud no es fácil crecer mental y psicológicamente.
Quiero con esta carta fijar unos postulados a favor de estas siglas que los políticos y la iglesia no tienen en mayor consideración que no sea a través de la demagogia o del sofisma. En parte porque se asientan en un principio vicioso pensando que no es posible solventar el problema de la miseria que envuelve a tres cuartas partes del planeta. Pero esto pasa con sanidad en cuyos centros hospitalarios siempre hay enfermos. Existe una razón mayor que delata a estos dos entes regidores de la historia: Políticamente la desastrosa colonización histórica y eclesialmente, una evangelización teórica contraria al evangelio. El ejemplo principal queda meridianamente aclarado con la parábola del samaritano sin olvidar esas bellísimas páginas en las que la multitud es atendida primeramente en lo biológico para luego en disposición favorable asumir la doctrina. Lo grave ya no es aplicar una pedagogía adecuada a la mejora del mundo marginal, sino a reparar las “aparentemente” justificadas incautaciones sin el consiguiente desagravio que no sea por vía de un pueblo sensible y a la vez mezquino si como yo ofrece un sobrante sin que altere los caprichos personales.
Tu caso no es tan grave como otros millones que esperan de un mundo razonable un vaso de agua, una barra de pan, un bolígrafo, una camiseta usada. Lo que desde el punto de vista humano se conoce por un imperativo ético. Aún así, pese a los bellos discursos de los políticos, de las Organizaciones mundiales, de la iglesia, no se pone en acción siquiera una décima parte de cien. La frase de siempre habrá buenos y malos, ricos y pobres no deja de ser una falacia, una estúpida argumentación para justificar el egoísmo humano.
Por mucho que se discuta y por mucho que se sueñe, la realidad del mundo es la que es. Lo grave es su irreversibilidad. Y la vida se asienta en la realidad, una realidad que ha supuesto una posibilidad de conocimiento mutuo. Hemos de procurar que sea un tiempo lo más amable posible. Nada nos ata, nada nos obliga, nada nos impone para que todo vaya bien. Si con el tiempo consigues superar las limitaciones que motivaron esta campaña de solidaridad en mi país, sirva para que reflexiones la importancia que tiene una golosina – que es lo que te ofrezco – para endulzar la vida mínimamente.
En el mundo hay muchos organismos buscando una solución al problema del hambre, de la mortalidad precoz, del analfabetismo, de la miseria laboral e higiénica. Pero no basta. No basta porque es un problema más radical que el de almacenar víveres. Es un problema del corazón humano y de respeto a la dignidad humana. De auto conversión política. De mentalidad, de cultura, de formación integral. Hoy estamos plagados de epidemias por todas partes. Y de absurdos socio-.políticos de envergadura. El mundo ya no se mueve por reflexión sino a impulsos viscerales venciendo siempre el músculo. No existe una filosofía de la vida siquiera de bronce. No hay pantomima más irrisoria que la celebración del día del hambre, del libro, del eco-sistema, del agua, brindis al sol. Es como querer curar una pulmonía con ungüento en la piel. Y cuando se hace balance cada equis tiempo resulta cada vez mayor la desgracia en número y en necesidades.
Me niego rotundamente a la existencia del dolor gratuito, del dolor originado por el hombre porque es negarle lo que le dignifica como es la ética, la conciencia, la creencia, la sensibilidad. ¿Habrá que aceptar como verdad lo del “Homo hóminis, lupus”(los hombres son lobos para otros hombres) según Plauto? Porque si fuera así no debería fijarse leyes de ninguna naturaleza y vivir el instinto como máxima regla de sabiduría.
La verdad es que no hay siglo en la historia, ni siquiera denominado de oro, que no haya sufrido de este mal, pero hay que reconocer que nunca los países que conforman el planeta han vivido tan prietos como desde la mitad del siglo XX hasta la fecha. Y tanta abundancia para remediar necesidades. Hay gente que pone en duda la ingente labor de las ONGS y pienso que no es más que una excusa para no verse comprometida a algo que Giovanni Papini definió con una precisión inaudita: el dinero es el estiércol del mundo. Tú eres un referente de este mundo mal repartido, atendido. Estoy hablándote de necesidades primarias no de regalarte unos pendientes o una bufanda y menos aún una entrada para ir al cine o al teatro.
Si por inspiración divina los jefes de estado, como en una ocasión los setenta en la isla de Patmos, se reunieran para solventar el problema del hambre y de la incultura, bastaría la calderilla de todos para igualar el nivel de vida a escala de persona que no de número abstracto. No acabo de entender tantos siglos de historia para que el drama siga imperando en el mundo.
Retornando al principio, mi querida Doménica, quiero que se pas que mi actitud no acaba en un óbolo que sumado a otros miles le permite a Ayuda en Acción a aliviar apremios que no deberían existir nunca, que medios hay para erradicarlos de una vez, si no además verte crecer sabiendo escribir, leer y a pensar por ti misma. Y de acrecentar nuestra afectividad.
Cuando pasado un par de años de mi prohijación me escribiste por primera vez sentí una inmensa alegría y con gusto te hubiera regalado un bolígrafo para que no escribieras con lápiz, no sea que pasado un tiempo se desgaste y no tenga tu rúbrica o tus pensamientos expresos como recordatorio. Está bien el programa de la ONG, Ayuda en Acción, de no crear diferencias en el trato de quienes teniendo más centre su atención en iguales como tú. De nuevo, sin hacer alusión a mis cartas has vuelto a escribirme repitiendo lo mismo: de que estás bien y de que esté bien. Pero últimamente, juntamente con tu foto con hechura de mujer me envías unas letras, las mínimas, y más necesitadas de vitaminas y me ha parecido ver en el conjunto un retroceso en tu formación docente preocupante. Y pienso si se debe a la necesidad de trabajar, como me has dicho años atrás, y se te hubiera olvidado lo aprendido. No dejes de cultivar el campo, pero sobre todo, no dejes de cultivar tu mente, porque lo que ahora tus problemas tienen una solución inmediata, a medida que vayas creciendo te vas a encontrar con los mismos y además con otros de mayor dificultad como pueda ser tu propia identidad, misterio de la vida y destino final.
Desconozco totalmente tu entorno geográfico y sociológico y costumbres, si bien, al fin y a la postre, la naturaleza humana es la misma. No su desarrollo vital, su proceso. No es lo mismo crecer en un ambiente abierto que cerrado, rural que urbano, de costumbres arcaicas que modernistas. Por eso sería bueno que ejercieras la mente para discernir lo vulgar de lo clásico y, aún siendo la vida una escuela de primer orden – además no puedes desligarte de ella porque eres tú misma - se necesita de otros instrumentos que la ONG, Ayuda en Acción, trata de implantarlos donde carece. Esta es su misión principal, aunque no acaba aquí la cosa. Es necesario que los utilices en provecho propio para después valerte por tí misma.
Tengo entendido que mi prohijación contigo tiene un tiempo determinado. Y que sin dejar de lado mi aportación recaiga sobre otra persona necesitada. A efectos de programación me parece bien, pero condicionaré mi continuidad si se respeta el vínculo afectivo, de relación, de notificación contigo. Nadie es padrino de una persona por un tiempo. Reconozco que no se dan las premisas de un apadrinaje ritual sacro con el apadrinaje puramente crematístico, pero éticamente es común. La ONG parte de principios éticos donde caben todas las religiones, todas las ideologías, todas las diferencias políticas. Trata de construir un mundo mejor, más equitativo, más cívico, más humanista, por lo tanto cabe entender que no acaba la cosa en un contexto puramente sociológico sino que debe abarcar el mundo de los sentimientos nacidos a lo largo de ese tiempo de libre aportación humanitaria. Al menos así lo entiendo yo, y en el supuesto que reglamentariamente no fuese así, bastará que tú y yo queramos seguir dependiendo cordialmente uno del otro para bien de los dos, tú inyectando juventud y yo experiencia.
No recuerdo si hice mención de la ingente labor de la ONG, cualquiera que sea su nominación. Que encaja perfectamente con la Teología de la Liberación. Un bípode fundamental en este siglo XXI para que las comunidades hundidas en la miseria se vean liberadas de esta esclavitud impuesta por una raza de víboras que tiene su nominación propia conocida por capitalista.
Uno y otro ente, ONG y Teología de la Liberación, no impone una creencia determinada, un carné a unas siglas políticas, una filiación a nada, sino el bien real, una regresión al paraíso perdido, a la anulación del sufrimiento gratuito, a un respeto a la dignidad humana. Lo que se entiende por una ética natural universal. Va a ser difícil que esa utopía deje de serlo en el correr de los tiempos, pues Iglesia y Política son dos agentes que no se avienen a esta concepción de la existencia de la comunidad humana. La primera, por una interpretación extraña de su función misionera; extraña digo, porque ha priorizado siempre la doctrina al problema humano. La segunda, porque se mueve en el hoyo de un egoísmo ilimitado, en el imperio de la fuerza que conlleva el patrimonio para ejercer el poder y el capricho. No es posible entender que la iglesia misionera no haya elevado el nivel de vida de los pueblos como un bien en sí mismo, no como algo accesorio para el fin indicado. Y no es fácil asumir las proclamas de los partidos políticos democráticos reafirmando con su proceder diferencias sociales abismales, inclusive en pauses desarrollados. Unos y otros no merecen una credibilidad por otra parte necesaria porque forman parte del devenir de la historia. Pero también quiero decirte que no todo el mundo se reduce a cuatro privilegiados dominando el mundo, prueba de ello es esa protesta cívica de millones de personas exigiendo a los gobiernos una mayor atención a vuestro problema que se extiende a los cinco continentes. Si acentúo tu país y colindantes es porque mi nación ha sido la colonizadora hace quinientos años, y me avergüenza la metodología e intenciones de dicha colonización.
Dejo definitivamente mi impresión sobre la desgracia humana que recae en pueblos expoliados en su día, olvidados mucho tiempo e indebidamente tratados por los organismos internacionales y que las ONGS tratan de solucionar, nunca en la medida de sus necesidades, llamando a las puertas de la conciencia de gente bien nacida.
No tenía esta carta, querida Doménica, el trato, la forma y el lenguaje que en un principio tenía proyectado. Tengo la costumbre de no volver atrás cuando escribo una carta que busco en ella la espontaneidad en todos los ámbitos literarios y evitar la floritura para otros géneros que merecen una atención especial como pueda ser el género poético. De no recibir tu última foto posiblemente sería otra cosa al comunicarme contigo, aunque no soy partidario de adulterar los conceptos y los estilos sea la edad que sea la persona a quien me dirijo. Precisamente en esta etapa de asunción irreflexiva se fija las ideas que luego serán analizadas a medida que afloran en la vida. Una niña no es una muñeca, es un ente vivo que tiene dificultades para expresarse pero que goza de un campo virgen para absorber sin tensión lo que se siembre. Y yo quiero sembrar verdades desnudas para un pronto adelanto de maduración en temas serios.
De la vida, de tu vida concretamente, lo que me preocupa es el mañana, esa edad de reflexión impuesta y a la que hay que darle respuesta para evitar dar tumbos en el aire sin alivio ni paz. De aquí que esta carta carezca de ese mimo, de esa noticia insulsa, del piropo reiterativo para azucarar la querencia.
De tu última foto me preocupa un a leve caída de hombros posiblemente obra de tu trabajo en el campo, afectando a la columna vertebral. Vigila este desvío mínimo pero que puede ser mas adelante crónico. Por lo demás, advierto un crecimiento rápido, saludable. Ojalá sea paralelo con tu interiorización. Busca sin desmayo quien te ayude a crecer como persona: el colegio, la parroquia, las amistades, la soledad, el libro, la curiosidad en cosas que notes que van descorriendo el misterio del ser, del existir, del vivir.
Creo haberte dicho que desconozco la metodología de esta ONG, Ayuda en Acción, que hizo posible el prohijamiento más allá de una simple reparación vital. No me he puesto en contacto con esta ONG porque soy consciente de su ingente labor, de sus limitados recursos, de su falta de tiempo para multiplicar por dos la tarea que es muy prolija. Aún así, en el supuesto de que abarque algo más que la pura atención vital, siempre dependerá de tu voluntad una plena formación integral.
El tiempo no repara en citas a largo plazo. Como me decía un amigo militar y deportista, cada cual tenemos un número de latidos fijo que se desconoce y aunque se vea siempre a lo lejos – no importa que se cumpla setenta u ochenta años – la muerte, cabe esperar que llegado ese momento, por ley natural me tengas presente en el recuerdo – que es mucho – y ya no pueda decirte qué quiero y deseo de ti, no por mí, si no por ti misma. Nada hay comparable en la vida que ser feliz. Si preguntas a alguien por algo, siempre habrá una respuesta indefinida. Tuve un profesor que, además de ser un buen orador y profesor de filosofía en la rama de ontología, cuando tropezaba con él en un espacio de dos, me preguntaba si era feliz. Al contestarle afirmativamente se despedía de mí y ya no había razón de ser hurgar en otras cuestiones. Esa felicidad es la que te deseo de todo corazón y esa felicidad es la pretende como dedicación principal la ONG, Ayuda en Acción, y la Teología de la Liberación. Acaso esta última abarque además del tiempo esa otra frontera trascendente. Pero ambas, - y quiero apuntar aquí a todas las demás ONGS del mundo – lo que os está vedado por políticas de baja estofa, religiones beligerantes, mandatarios obsesos con sus ombligos.
Voy a soñar contigo. Lo que sigue no es un hecho, sino una utopía. Una utopía posible para vergüenza del mundo. Hago una simple ecuación de lo que es capaz con tan poco dinero una ONG y lo que se podría hacer con millones de euros en países pudientes sin alterar en absoluto su nivel de caprichos, células cancerígenas erosionando los cimientos de la civilización mundial. Un tanque menos, un avión de guerra menos, un buque menos, un palacete menos, un millón de colesteroles menos y ningún pueblo pasaría hambre. Cierto que en pueblos donde la abundancia es una forma cínica y sangrante de filosofía de la vida también hay pobreza, pero hablo de ONGS trabajando en tierras tiránicas por conseguir un lagrimal de agua, de granos con que deshinchar globos de barrigas, una luminaria para poder verse a los ojos por la noche, pero, sobre todas las cosas, pan, ya no es pobreza, es una miseria envolvente cual una placenta donde la respiración supone un esfuerzo y la muerte temprana el amigo común de las gentes.
Me conforta tu foto, tu blusa blanca, tu falda oscura, tus botines de deportista paralítico. Tu pelo corto y lavado y un lápiz para escribirme unas líneas que para otros países o pueblos sería como rozar la gloria con las manos. Pero si me han prohijado a ti es porque lo necesitabas.
La celebración a escala mundial del día x no deja de ser un gravamen para la mejoría de vuestro país pues todo se reduce a una campaña de aire para volar el pensamiento a otras latitudes menos sangrante. Una manera impúdica de acallar las conciencias amasadas de mierda papinesca. Un búho ve más de día que los hombres con monóculos, catalejos, lentes, y telescopios astrales.
No digas jamás, querida Doménica, que yo te ayudé. Otra cosa es que lo sientas de corazón y quieras purificarme con tu oración de tanta mezquindad. Me sucede a mí lo que a los ricos, que me falta siempre un capricho por cumplir y la caridad no es precisamente la virtud teologal más expandida en la vida humana. Caridad bien entendida que no consiste sólo en dar sino en darse en la medida que el corazón humano demande.
Mi carta a ti me sitúa, además de Ecuador, a tierras africanas, a Guatemala, a Nicaragua, Colombia y Brasil, Etiopía, Ghana, y a todos los barrios colindantes con las urbes vanidosas de Museos, estatuas, jardines y muchas salas de fiestas para no pensar en estas cosas tan importantes. La iglesia debería celebrar también un Concilio sobre este tema y despojarse de una vez de tanta dialéctica para justificarse. Hablo de dos poderes gigantes de la historia aplastando a gente como si fuera hormigas. Una orientación, una sugerencia, y un silencio bastan para recobrar el rostro de Dios y quererle. Es por esta razón por la que ningún ser famoso o importante de la tierra merece mi admiración, porque estando en sus manos la solución del problema no tienen agallas para poner en marcha sus recursos que no retornen a su patrimonio. Y dado que el número es indefinido, no se hartan nunca de llegar al billón que no esté reclamando otro billón para dominar el mundo. Es asqueante el tiempo presente.
No quiero con esto sembrar en ti la semilla de la insubordinación, sino ratificar que tanto personal como a escala diplomática con mi país no tienes contraída deuda alguna que no sea la afectiva de quienes sin esperar nada a cambio representan el ejército vanguardista de la ética natural como son las ONGS. Y si quieres llegar más lejos, a los de la Teología de la Liberación. Todo lo demás es falso.
Dicho así, en un tono de enfado, habrá quien censure esta carta diciendo que es demagógica, que carece de argumentos, de que la historia se rige por estos parámetros, en fin, que no ha lugar al escándalo. A esta gente que les incomoda verse retratada desnuda de sensibilidad y de espíritu de justicia, remuérdale que hay dos clases de genocidios: directa e indirectamente. Y que las dictaduras en este aspecto son mellizas. Y que devuelvan lo que injustamente han robado por vía de la especulación y por vía de la esclavitud. Y que el cielo del planeta es cada vez más oscuro para los ojos de la comunidad doliente. Y que si no creen en nada, rivalicen con el animal por mejorar su instinto.
Es tan fuerte esta realidad del mundo, que tiene visos de cumplimiento del Apocalipsis.
Por ley natural nuestras vidas están sujetas a no encontrarse, pero si en mi ausencia, superadas las limitaciones vitales te vieras con capacidad de afiliarte a la causa redentora de tanta gente en situación crítica, no dudes a comprometerte.
Desde esta zona geográfica no es fácil intuir el panorama de muchos pueblos que no sea por medio de la televisión o de algún artículo periodístico. Aun siendo la imagen un puñal al corazón y la palabra una acusación directa a la conciencia, al no haber sangre por medio y experiencia vital de los hechos, todo queda en un ligero reconocimiento que se diluye apagando la televisión o tirando a la basura ese artículo.
No dejes de escribirme y, si puede ser, no dejes de contarme tus cosas. Apura el ejercicio de la palabra y de la escritura y no dejes que ningún complejo te inhiba de abrirte al mundo de los afectos y de las inquietudes. No sé si te es posible acercarte alguna vez a las oficinas de la ONG, Ayuda en Acción, en Quito, para que lo que todavía no esté a tu alcance por razones obvias, hagan de intermediarios de tus vivencias para así conocerte mejor. Y, por supuesto, si llegada la hora de tu independencia vinieras a España a trabajar, no te olvides que en este rincón del País que se llama Galicia, en Vigo te espera con los brazos abiertos tu padrino de corazón para intercambiar cromos de colores que por el dolor de tu parte y la vejez de la mía esperan ese momento feliz de mezcla que es como se funden los sentimientos más delicados.
Repasa mi carta. Te decía que no creía en el azar. Que había dos maneras de entender la vida: la de causa y efecto y la de la providencia. Pues bien, un mínimo esfuerzo por ambas partes es posible que se cumpla el deseo común del abrazo que es como entiendo mi afiliación a la ONG que hizo posible que tu nombre, que tiene mucho de musicalidad, esté en la lista más entrañable del corazón.
Te quiere
Félix J. Eguía



P.D. QUIERO QUE LEAS MI ÚLTIMA CARTA QUE MANDARÉ A LA ONG PARA QUE LLEGUE A TI POR TODOS LOS MEDIOS. ME INTERESA QUE LA LEAS.

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