viernes, 3 de abril de 2009


LA LITURGIA DE LA PALABRA

(Comentarios, Lecturas, Homilías}

La palabra útil es una perla, pero hay que pescar milloness de ostras para encontrar una perla.( León Daudí)


La Asamblea Eucarística - Misa –litúrgicamente está claramente definida para el pueblo. Los rectores de la Iglesia nunca lían aceptado su mayoría de edad. Por aquello de que la teología es una exclusiva del clero cualificado, de un modo categórico de la jerarquía eclesiástica, siguen creyendo y actuando como si el pueblo fuera infantil, incluso en aquellos segmentos de su misión de menor relieve. Y hablan u explican; exponen y comentan hasta la exageración confundiendo más que instruyendo en un lenguaje que en absoluto forma y educa. Hasta en esto tan fundamental como es la comunicación, la Iglesia docente se aleja abismalmente del modelo de su fundador donde la sencillez y la mesura permiten que el pueblo llano le acepte inclusive en aquello que se adentra en el misterio por el carácter divino de su incursión en la historia.
La gente que asiste a 'Misa no se merece que la troceen caprichosamente en mil pedazos con pausas explicativas de una liturgia que está debidamente asumida, clarificada, definida, conocida y aceptada racional e íntimamente. 'Esta actuación en una Asamblea tan esencial y acogedora infiere negativamente en el orden asistencial, racional, religiosa y estructural.
a) (Por su improvisación no ajustada al temario o finalidad del acto.
b) (Por su interrupción en partes de la misa desviando la atención de una unidad litúrgica que merece un tiempo único.
c) Por las desviaciones que implica una palabrería reiterativa, esacoplada, ,
inoportuna, afectando la atención de la gente, sumida en una liturgia elaborada con justeza y contenidos propios.
á) (Por su trasfondo infantil formativo.
e) (Por letárgico, desplazando la atención del contenido esencial de la 9disa.
f) (Por el despiste que genera comentarios a destiempo.

Con mayor gravedad; porque la palabra es la palabra, es decir, principal instrumento de la liturgia que requiere un tratamiento muy escrupuloso.
No es de recibo que el sacerdote haga un comentario introductor de lo que se conoce. Otro comentario de la Lectura que devendrá en la Homilía, antes del Ofertorio, en el Ofertorio. Después de la consagración, tiempo reservado a la interiorización con Cristo. Comentario antes del "Padrenuestro", de una obviedad' asumida. Después del Padrenuestro. En el saludo de la Paz, desviando la atención interior momentos antes de la Comunión. Comentario antes de rematar la .Misa 'En la despedida. Demasiada palabrería y poca interiorización mística.
El sacerdote debe saber que tanta locuacidad distrae, cansa, fastidia a los asistentes a la Misa. Comentarios que no guardan una relación ni con el contenido esencial de la Misa ni con lo que se conoce por "La liturgia de la Pala6ra (Cartas y Evangelio) Se impone un reciclaje en este apartado urgente, profundo, ineludible.
Así, pues, habría que corregir esta inflación de la palabra para que la palabra no sufra desviaciones de significación trascendente. Esto hará que la liturgia conserve su pureza.
El pueblo es sabedor de Io que se celebra en la Misa.La:Misa no es una especulación teológica, es ante todo, una vivencia directa con Cristo en quien cree, a quien se dirige, a quien alaba y confiesa, a quien come como pan de vida. Todo esto lo sa6e el pueblo. Hoy, un tanto por ciento elevadísimo la sigue de memoria. No necesita de comentarios que entorpezcan la idea fundamental y el sentimiento genuino que le impulsa a asistir a la Asamblea Eucarística.
El sacerdote debe entrar con el temblor interior del poder divino que le asiste por el sacramento del Orden para celebrar el misterio cristiano. 'Ha de estar más pendiente de su mundo interior que de decir cosas, que de contentar al pueblo, que el desahogarse de su soledad: <.Mostrar en su rostro y en su andar y en sus rasgos en la misa el contagio de tan necesitada liturgia eucarística. 'Y esto solo se intuye y se vive con y en el silencio.
Estos comentarios inclusive rozan partes de la 'Misa cuya oración de súplica, perdón, alabanza y fe son tan precisas, tan definidas, tan fecundas (Kyries, Gloria, Credo) que no deberían ser alteradas introduciendo comentarios de difusa proyección religiosa, teológica y mística.
'Este añadido de lectura postconciliar en ningún momento vino dado por enriquecer el diseño original de la 'Misa, sino por otras intenciones ajenas al verdadero sentido de la Asamblea eucarística, 'Y pues no era lectura ordinaria de los cristianos el estudio y la lectura del A. Testamento, se busca una enmienda pedagógica por medio de la obligatoriedad dominical a la A. Eucarística.
El esquema de la Misa no debe desviarse de la sencilla descripción evangélica de la Cena Pascual: Hoy se asemeja a una asamblea parlamentaria aburrida.
Es sabido por los escarceos habidos por parte del autor de esta proposición de las ciencias bíblicas de su complejidad de conocimiento, interpretación, y asunción espiritual. Cree el autor de esta sugerencia que en absoluto su lectura concisa, troceada, parcial favorece la unidad litúrgica de la 'Misa, cimentada en el: N. Testamento, principio de una distinta y desigual concepción religiosa de la vida que la existente en el N. Testamento.
La primera lectura confunde más que enriquece el sentido global de la liturgia de la Palabra. No hay una correlación entre la lectura del A. T. y N.T. que no sea desde una óptica exegética, de curiosidad. No es la Asamblea Eucaristía una catequesis, un centro de cultura básica de las Sagradas Escrituras, un Ateneo, sino una anamnesis - recordación - es decir, teológicamente como el hacer presente solemnemente un suceso de la historia de la salvación; rompiendo de cuajo lucubraciones académicas para adentrarse de plano en el corazón de Cristo.Vaya un ejemplo: No es necesario leer el libro de Job para hablar de la paciencia, que en Cristo se revela en grado sumo. La confianza de Abraham en Dios, que en Cristo es plena y total Cualquiera virtud de los muchos personajes del A. Testamento que no esté claramente definida y contrastada en Cristo. Un fragmento del Eclesiastés que no esté en el pasaje evangélico. 'Y como estos, otros con un matiz histórico, profético, pedagógico maravillosamente expresados en los evangelios. Incluso muchas cartas de Pa6lo no tienen vigencia, o apunte conceptos teológicos que requieren otro espacio distinto al de la Misa.
El mismo celebrante tiene dificultad' para comentar sucintamente el contenido, mensaje o interpretación de las lecturas del Testamento con las lecturas del N. Testamento defieren entre si de manera clara y rotunda Es otro tiempo de Dios y la humanidad, que se aleja del tiempo cristo lógico a partir del cual la Misa tiene una explicación teológica. Al pueblo se le hace un flaco favor lecturas resonantes sin aplicación directa con la santidad que se persigue asistiendo, participando, confesando la fe en la Misa. La persona de Cristo es tan rica y brillante, tan elocuente y atractiva, tan divinamente humana y humanamente divina, que no precisa de otras lecturas ejemplarizantes que no sea El mismo. Como mezclar la fiesta mariana o santoral en un acto y liturgia que reclama la persona de Cristo de manera plena y total. Otra cosa es que suscite dicha fiesta un motivo de reunión eucarística.
Con las lecturas del A. Testamento se disipa la atención preferente que requiere la figura de Cristo - Hijo de Dios - Dios - cuyo ejemplo de vida se adecua a otro tiempo inmutable, dejando para otras funciones la inmersión en el oceánico mundo del pensamiento religioso primitivo.
Su exclusión, centraría, condensaría, simplificaría una afectiva y efectiva inmersión en el verdadero sentido de la 'Misa. Al Cristo real no se le puede desdibujar con el Yahvé del Testamento. Y no porque no sean uno en la 'Trinidad de Personas sino por razón de incursión histórica y cualificada misión salvífica de la humanidad.
La '.Misa tiene su temática propia, plenamente definida y acabada, que gira alrededor de la persona humano-divina de Cristo. La incursión de lecturas vétero-testamentarias en absoluto ayuda a vivir la liturgia eucarística en plenitud al marginarla del núcleo de la Cena Pascual. Y dado que no es tiempo de formación teológica para justificar a través del A. Testamento la divinidad de Cristo, su lectura en la gente creyente deberá ser personal o en espacios de tiempo y forma específicos.
Puede que en el orden.especulativo se roce la herejía afirmar que el: Dios del A.T, actor principal, sea distinto del Dios encarnado, actor principal de la Asamblea Eucarística. No lo son en la forma que lo explica el evangelista San Juan en el prólogo pero lo son como actores de la historia humana.
Girar la celebración eucarística alrededor del Ara de Yahvé es crear unos brumos de pensamiento y de acción fuera del contexto de la Liturgia de la Palabra. Su o6ra redentora no tiene una limitación temporal y como ejemplo de vida abarcará el tiempo previsto hasta el día del Juicio Final. Luego ia Liturgia de la Misa ha de de centrarse en la persona de Cristo, participando en ella, antes en el: A.T, y ahora, en el N. Y, el Espíritu. De este modo se pone en juego la Trinidad. Dios receptor del sacrificio del Hijo a través del Espíritu.
Esta manía de fundir el Pentateuco con el evangelio, el profetismo con la cristología, - revelación - . El Apocalipsis con la cosmogonía, el historicismo con las epístolas, distraen la atención, el esfuerzo, la claridad, la ética y la praxis que devienen de la vida directa de Cristo que en la Asamblea Eucarística a6arca vida, muerte y resurrección.
Que se busque un espacio para su conocimiento, es otro tem
a a tratar.

No hay comentarios: