martes, 31 de marzo de 2009

No he visto tanta lluvia en un cuerpo humano.
Del cielo
baja
sus palabras y su encanto.

Y sus besos
en copos de nieve, su mejor regalo.

Es mujer, porque tiene cuerpo
de mujer.
Porque perfuma con la palabra
el papel,
reflejo de su ser.

Y siendo toda ella
un dibujo
de brisas y de gasas,
provoca deseos de animal con su ironía
y su gracia.

Podría ser un mito. Una diosa de nueva estampa.
Podría ser
un boceto de otra galaxia,
Y siendo así.
más que una posibilidad consagrada,
me llega a mí
con todo el misterio y belleza
que comporta
ser mujer,
de cuya fuente brota deseos de amarla.

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