
El programa me parece un poco espeso para la gente que no está curtida en la polifonia sacra. Yo mismo no espero aplausos del público. Efectivamente, en la I parte Victoria se resistía a complacer al Coro Clásico de Vigo que lo había elegido como principal. El Coro con Victoria siempre se ha portado como íntimos amigos, pero el frío que hacia en la calle no se animó a entrar con una sonrisa abierta y cálida, y aunque tampoco se observaba anormalidad, se notaba una especie de titubeo que luego repercutía en los matices de sus piezas.
El Coro canta bien. El Coro tiene clase. Lo acaba de demostrar con el Popule Meus de Ángel Lamas cuyas voces blancas ha dejado patente que es el brillo del conjunto coral. Una delicia de pieza. Después de la Cantata de Bach, el Ave María de Giulio Caccini el Coro demostró elegancia, y sensibilidad. Y grandeza con el Beatus Vir de Doménico Zippoli. Y entre aplausos y besuqueos el reloj señalaba las 12,30, 1,30 de la madrugada en España que jugaba con el Sol a que saliera una hora mas tarde por las mañanas.
Un viaje delicioso y con mucho sueño, pero con el deber cumplido por el Coro Clásico de Vigo a un pueblo que se desborda en exquisiteces de trato y de simpatía y bondad.
BRAGA siempre sorprende con su belleza y sus gentes positivamente.

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