No he visto tanta lluvia en un cuerpo humano.
Del cielo
baja
sus palabras y su encanto.
Y sus besos
en copos de nieve, su mejor regalo.
Es mujer, porque tiene cuerpo
de mujer.
Porque perfuma con la palabra
el papel,
reflejo de su ser.
Y siendo toda ella
un dibujo
de brisas y de gasas,
provoca deseos de animal con su ironía
y su gracia.
Podría ser un mito. Una diosa de nueva estampa.
Podría ser
un boceto de otra galaxia,
Y siendo así.
más que una posibilidad consagrada,
me llega a mí
con todo el misterio y belleza
que comporta
ser mujer,
de cuya fuente brota deseos de amarla.
¡Suerte la mía por navegar por La vía Láctea,
su morada.
Procuraré que no se quemen mis alas
para poder visitarla.

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